Migrantes, Menonitas, Hospitalidad y la Biblia

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Dream Act con el niño Gabriel [Incidencia sobre el DREAM Act en la universidad de James Madison en Harrisonburg, Virginia. El niño es Gabriel Jantzi, la mujer es la activista fundadora de DREAM, Virginia Isabel Castillo]. Elizabeth Phelps.

Elizabeth Phelps sirve como co-representante de país por el Comité Central Menonita en Colombia. Ella es la hija y nieta de inmigrantes, expatriados y ciudadanos naturalizados y una antropóloga (no una teóloga).

Durante una discusión sobre inmigración en Harrisonburg, Virginia, una mujer se me acercó y dijo: “el lenguaje religioso me molesta mucho, por ambos lados.” Sin embargo, el lenguaje religioso es frecuentemente utilizado en los debates sobre migración y además, el CCM es una organización cristiana que busca trabajar en una manera guiada por principios bíblicos. Sea usted como lectora mas inspirada o mas irritada por el lenguaje religioso, estas reflexión sobre migración busca explorar precisamente esa perspectiva.

Soy antropóloga, no teóloga; me interesa más entender cómo las personas piensan y hablan sobre las implicaciones bíblicas hacia las políticas migratorias que en descubrir la interpretación “correcta,” verdadera, y ortodoxa de la Biblia sobre el tema. Pero lo que he visto y escuchado es que, semejante a la mujer citada al inicio del ensayo, la gente utiliza la Biblia y se refiere a Dios en diversas maneras para promover posiciones y políticas muy distintas.

Jeanette,* una mujer joven universitaria de México estudiando en los Estados Unidos, compartió este testimonio en la capilla de una universidad Menonita:

Mi familia decidieron mudarnos a los Estados Unidos cuando tenía quince años. Queríamos empezar una nueva vida lejos de consecuencias dañinas. Mi padre había fallecido algunos años antes, debido a su alcoholismo… la vida en los Estados Unidos ha sido una mezcla de momentos duros y gozosos… Conozco lo que es sentirse herida y rechazada por verse y hablar en una manera diferente [a la mayoría]. Sé lo que es ser tratada de acuerdo a los documentos que llevo. Estoy etiquetada. Es una etiqueta que en los ojos de Dios no debe importar. Algunas personas… me tratan de acuerdo a mi estatus [inmigratorio]. Les importa qué tipo de documentos llevo o qué clase de visa tengo. No les importa quién soy como persona, o qué tengo en el corazón. (11 de abril, 2009 – énfasis de la autora)

Desde el punto de vista de Jeannette, a Dios no le interesa tanto el estatus legal según el estado como “quién soy como persona, y qué llevo en mi corazón.”

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“Eso no era votación bíblica” [signo en una gasolinera en Harrisonburg, VA, después de la elección Obama en noviembre de 2008]. Elizabeth Phelps.

Pero otras personas toman una postura con mucho más énfasis en las estructuras y leyes del estado. Una persona que comenta en línea sobre un artículo del periódico escribió, “Acaso la Biblia no nos instruye obedecer las leyes del estado?” (Daily News-Record, 9 de febrero, 2011). Parecidadmente, un hombre entrevistado dijo así: “la ley es la lay, la Biblia dice obedece la ley” (Daily News-Record, 31 de marzo 2007). Hasta los que abogan por los inmigrantes apoyan el idea de ciudadanía social que implica cumplimiento de las leyes del estado; en las palabras de David, un jóven de México que vive en los Estados Unidos:

Personalmente, creo que la gente que están fregando el sistema… que viven dependientes del gobierno, que se inventan hijos que no existen [para conseguir más apoyo económico], haciendo cosas así, esa gente debería obedecer la ley. No se les puede premiar… porque son los mismos… que hacen quedar mal a los demás y les regalan a la oposición sus argumentos [contra nosotros]. Personalmente, hombre, los inmigrantes que dañan al país, creo que deben ser expulsados… o hacer algún tipo de rehabilitación con ellos.

Como estudiante de teología, parece que David se sentía obligado exponer un idea de justicia y equidad que no absuelva a los inmigrantes de su responsabilidad para cumplir con las leyes de la nación, sin embargo su argumento esencialmente es nacionalista, y promueve la imagen del inmigrante “bueno” – un humilde trabajador – versus el peligroso criminal que es el “ilegal,” el indocumentado.

En alguna manera, la perspectiva de David tiene echo en el testimonio de Jeannette: si a Dios le interesa nuestro corazón, entonces la virtud y honradez de la persona según la ley moral y bíblica es una manera importante de medir a la persona. Pero esto no resuelva la pregunta abierta de que si las leyes humanas, escritas por pecadores, son siempre morales y éticas según la Biblia.

Dos historias de la Biblia que se refieren mucho al hablar de política de inmigración son la parábola del Buen Samaritano, y la historia de Abrahán (Génesis 18) referida en Hebreos 13: “No se olviden de practicar la hospitalidad, pues gracias a ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles.” En ninguno de los dos casos se considera relevante la integridad moral de los que reciben hospitalidad; lo merecen simplemente por su presencia, porque están allí, necesitados, parados en la puerta.

Durante la presentación cuando Jeannette compartió su testimonio, teóloga Menonita Nancy Heisey expuso sobre la palabra “extranjero” en la Biblia: “Muchas veces las palabras ‘extranjero’ o ‘ajeno’ aparecen en la Biblia relacionadas a dos ideas: uno, que el pueblo de Dios son forasteros y ajenos en el mundo, y número dos, que por esa exacta razón el pueblo de Dios es llamado a abrirse y ofrecer hospitalidad a los extranjeros.”

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Incidencia para el DREAM Act en la universidad de James Madison en Harrisonburg, Virginia. Elizabeth Phelps.

Estos conceptos no son ajenos para los Menonitas; un pastor Menonita le explicó a mi amiga y antropóloga Laura Zarrugh que “los Menonitas han sido perseguidos por todas partes, mas que nadie debemos tener empatía para los inmigrantes” (citación). Como los Israelitas, forasteros durante todos sus vagabundeos, los Menonitas se ven como obligados moralmente a empatizar con y ayudar a otras personas en la misma situación.

Los Cristianos defensores de inmigrantes suelen usar la imagen de la Familia Sagrada escapándose a Egipto para provocar no solamente empatía para los refugiados e inmigrantes, pero también para mostrar que Jesús mismo fue refugiado y migrante. Servicio y amparo para “los más pequeños” (Mateo 25:40) es servicio directo a Cristo.

Yo creo que esto es el principio central para una postura bíblica hacia las políticas de inmigración. El llamado a mostrar hospitalidad hacia los ajenos no depende de quién lo merece, sino simplemente de su humanidad. Como dijo Nancy Heisey, “es algo central para nuestra humanidad dar bienvenida al extranjero. La hospitalidad es el corazón de la humanidad. Es central para nuestro bienestar como raza humana, es central para nuestra sobrevivencia. Si no damos la bienvenida a los extranjeros, estamos perdidos.”

* Seudónimo

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